Wednesday, January 2, 2008

La Teoria Queer y yo

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De pequeña, en el seno de mi familia y de mi entorno me enseñaron que los hombres y las mujeres se comportan de forma diferente, no se espera lo mismo de un hombre que de una mujer.

Aprendí que de las mujeres se espera que sean femeninas, que se levanten de la mesa a recoger los platos, que se ocupen del hogar, que se ocupen de los niños, se espera que tengan una gran sensibilidad, que tengan un comportamiento apropiado y que no contradigan a las voces masculinas de la familia…

De los hombres se espera que sean un pilar firme y duro que sustente el hogar económicamente, que tomen las decisiones más importantes, que no lloren, mantengan la calma y actúen con toda la severidad varonil, que protejan a las familias de cualquier amenaza u hostilidad externa, que sean seguidores del fútbol….

Me crié en un mundo totalmente dividido en dos submundos, en roles, diferenciado por las funciones de cada género.

La educación se encargó de que todos aprendiéramos estos papeles desde pequeños.

Cuando murió mi madre  yo tenia 14 años y  automáticamente fui yo la aprendiza de cenicienta, no hubo lugar a dudas, no fue mi hermano mayor varón el que aprendió a desarrollar las labores del hogar, ni a planchar, ni a coser,  si no que me encomendaron a mi la misión de aprender a ser “toda una mujer hecha y derecha”.

Durante más de 10 años desarrollé los roles femeninos que había planeado la sociedad tradicional patriarcal para mí, aprendí a cocinar, remendar, planchar, organizar la economía domestica, cotillear con las vecinas…

Mi padre, un hombre de tradición católica y machista, como la mayoría de hombres de su edad, tenía su propia moralidad y normas de conducta, una de ellas era no dejar estudiar a las hijas hembras de la familia, el derecho a estudiar era un privilegio sólo de los varones, los únicos que debían trabajar fuera de casa.

Yo nací en el año 1978, en el año de la democracia, en el de la equiparación de derechos, pero esta realidad normativa se encontraba a años luz de lo que realmente ocurría y ocurre en los hogares españoles y especialmente en mi casa.

Siempre me rebelé contra estas estúpidas normas familiares, estudié a escondidas y compatibilicé lo que se esperaba de mí, de mi rol femenino, con lo que yo deseaba y esperaba de esta vida.

Pude diplomarme en Relaciones laborales, pude hacer un Master en Administración de empresas, posteriormente pude licenciarme en Ciencias del Trabajo y en la actualidad me encuentro terminando la Licenciatura en periodismo.

Para mi es todo un logro personal de lucha contra la sociedad heteronormativa, porque al fin y al cabo estas normas, tradiciones y costumbres fueron creadas originariamente por hombres heteros de forma absurda.

Creo que los hombres han sido las primeras victimas de esta sociedad patriarcal que han creado, ellos han sido los primeros prisioneros de los roles masculinos, de lo que se esperaba de ellos.

Creo que los hombres están deseando liberarse de estos conceptos rígidos que los definen y encasillan.

La mayoría de hombres de hoy en día condenan la violencia de género, no practican el machismo, se permiten ser más sensibles y poder llorar, experimentan utilizando productos hasta ahora considerados femeninos, como cremas, literatura, prendas de vestir…Todo esto sin hablar del estrato homosexual, cuyo nivel de exploración y asimilación es mucho mayor.

Alguien me dijo el otro día “los hombres tienen que pedirnos perdón por tantos años de sometimiento, opresión y maltrato hacia el género femenino”

Y yo me pregunto: ¿Quién debería hacerlo?, ¿Quién en representación de todos los hombres está facultado para pedir un perdón global y atemporal?

No creo que debamos empezar a de-construir los roles pidiendo o exigiendo perdón, entraríamos en una dinámica de esperar enquistada, no creo que desarrollar una hostilidad hacia los hombres nos beneficie para la nueva convivencia que se pretende construir.

Deberíamos empezar a cambiar el orden social, el poder que relaciona a los roles desde un discurso positivo e integrador. Nuevas formas de relacionarnos desde un punto de vista natural, un equilibrio que tiene que surgir desde una actitud conciliadora.

Partiendo de la idea de que los hombres están deseando abdicar de su poder tradicionalmente superior que les otorga su género(cosa que al menos yo quiero creer) y a la expectativa de la construcción de nuevo hombre, están deseando que alguien les de las directrices de comportamiento del nuevo rol masculino.

Considero que esta nueva formación e información de los roles masculino/femenino debería darse desde la niñez, debería formarse en los colegios y debe estar avalada y apoyada por las familias, sólo una educación amplia en valores podría vencer esta inercia tradicional, machista y patriarcal que aún nos hace movernos.

Esta fuerza centrifuga residual puede cambiarse y debemos hacerlo.

Sin ir más lejos yo misma he logrado re- educar a mi padre, a sus 66 años de edad he conseguido desmontarle la concepción personal que tiene sobre los roles masculinos y femeninos y darle nuevas herramientas que modifican sus definiciones tradicionales de familia, hombres y mujeres.

No  puedo estar más orgullosa de mi trabajo, porque lo fácil habría sido odiarlo y romper relaciones sin más, sin embargo decidí tener una actitud conciliadora y formadora y mi padre a su vez no ha podido cerrar los ojos a la realidad que le rodea y ha tenido una actitud receptiva, para mi sorpresa he conseguido que se replantee su concepción de sociedad tradicional.

La Teoria Queer


 

La Teoría Queer no podría llegar en mejor momento en mi vida, por fin me siento respaldada por una teoría que comparte mi concepción más esencial de la vida:

Todos los seres humanos con los mismos derechos y las mismas posibilidades de hacer lo que deseamos sin restricciones sociales.

Esta teoría trata de de-construir los roles de género, trata de romper encasillamientos y estereotipos.

Cuando nacemos nadie nos hace un análisis de los cromosomas, sencillamente nos dividen en dos grandes grupos hombre/mujer, para simplificar todos los matices que pueden haber en los seres humanos, es decir el proceso de asignación sexual se hace según nuestro órgano reproductor.

Esto es una barbaridad porque al igual que hay multitud de colores, a nadie se le ocurre simplificarlos en dos grandes grupo: blanco y negro, tampoco se puede eliminar de un plumazo toda la diversidad humana que tiene nuestro planeta y simplificarla a dos absurdas categorías.

 Si no se hace un análisis de la carta cromosómica no deberían encasillarnos de esta manera, sólo por un criterio estético, visual de los órganos sexuales que predominan.

Tenemos que aceptar que existe una multiplicidad de expresiones, el cuerpo es plástico. La categoría de género se inventa para reducir esa multiplicidad a la masculinidad y la feminidad.

¿Qué es ser hombre y que es ser mujer?


Los conceptos hombre y mujer son definiciones políticas que surgen para simplificar las formas de relacionarse los humanos y para poder definir estereotipos, relaciones de poder, tareas encomendadas, roles y formas de actuar. No se espera lo mismo de un hombre que de una mujer.

La teoría Queer plantea romper con estos roles de género que no son más que una interpretación cultural. Una mujer puede tomar roles considerados tradicionalmente como masculinos y un hombre puede comportarse como quiera.

No existen células masculinas y femeninas puesto que esto son conceptos biopoliticos.

Se intenta desaprender lo aprendido desde pequeños para poder de-construir una sociedad que nos ha hecho prisioneros. Se trata de una liberación del ser humano.

Esta liberación va a acompañada de una liberación sexual, prácticas sexuales consideradas como femeninas y masculinas se ponen en común para conseguir una sexualidad libre y plena.

El sexo a partir del siglo XVII se convierte en un instrumento del poder, en un objeto de normalización de la sociedad, aparecen las identidades sexuales que no existían hasta entonces, aparece la homosexualidad como identidades sexuales anormales o perversas.

Aparece la pornografía como prolongación de los tentáculos del poder normalizando y naturalizando la utilización de los órganos masculino y femenino de forma correcta y la relación de los cuerpos.

Las películas porno nos proponen pedagogías de la sexualidad, la película porno no representa la realidad del sexo, si no que lo que hace es producir modelos de sexualidad, como debemos utilizar los órganos, con quien, en qué lugares….

Con la teoría Queer redescubrimos nuevos puntos de placer considerados tabúes o políticamente incorrectos hasta ahora, se reivindica repensar la corporalidad, como puede suceder con el sexo anal o el uso de dildos.

Ya no nos sentimos como hombres o mujeres, pasamos a sentirnos simplemente como seres humanos, con independencia de la sexualidad que queramos tener.

Podemos ser transgéneros, sentirnos identificarnos con un género que no es el nuestro, con independencia de la orientación sexual que podamos o queramos tener y disfrutar de la diversidad sexual

Es decir, yo puedo considerarme del género masculino y tener prácticas sexuales con mujeres.

Independientemente de que se decida hacer una reasignación de sexo, de genitales(es decir sustituir un órgano sexual por otros, genitales por vagina) podemos considerarnos transgéneros y vivir nuestro género libremente.

La “cuarta liberación sexual “surge como consecuencia de estos cambios de entender y concebir el genero y la sexualidad, nos reconocemos como seres sexuales sin atender a los órganos sexuales visibles.

Disfrutamos de los seres humanos sexuales.

A día de hoy la Teoría Queer se encuentra en una fase muy teórica y la esperanza es que empiece a materializarse en una fase práctica.

Creo que es importante que esto suceda y derribemos los muros que nos encasillan y que nos hace diferentes, ya que es solamente una forma de controlarnos políticamente.

En fin….hasta aquí el rollo de hoy.

Quiero terminar con una frase que me gusta mucho y dice así: “Cuando todo vale, todo sucede”.

Posted by la erotica enmascarada at 13:08:11 | Permalink | Comments (1) »